domingo, 4 de diciembre de 2016

CINCO DE RANAS

Recuerdo muy bien —a pesar de que estoy perdiendo la memoria a pasos agigantados— que aquella hermosa mañana de primavera me sentía con ganas de chanza y que cuando la descubrí sobre el nenúfar, en el centro de la charca, le pregunté si realmente era una rana o si, por el contrario, se trataba de una hermosa princesa encantada a la que alguna maligna hechicera hubiera transformado en rana.
El batracio, engolando la voz (quiso, sin duda, darse importancia), me dijo que sí, que efectivamente era una princesa encantada, hija de un poderoso rey y victima, hasta cierto punto, de su belleza, que le había atraído la envidia de su maligna madrastra. Poco más o menos, como en el cuento de Blancanieves.
Pensó, sin duda, que me había engañado —las ranas, al fin y al cabo, son casi siempre unas habilísimas farsantes capaces de tomar el pelo al hombre más pintado—, y empezó a hablarme luego de su nuevo pueblo en el que, según sus propias palabras, había sido muy bien recibida. Me dijo, para empezar, lo que ya se había explicado muchos años antes: que las ranas eran de naturaleza anfibia. Me contó también que algunas croaban muy fuerte para ahuyentar a las culebras de agua, pero que otras veces lo hacían para anunciar el mal tiempo y también para encontrar una pareja que las comprendiese y con la que aparearse.
—Así que cuando obtenemos la respuesta esperamos e identificamos a nuestra pareja —continuó diciéndome—, aguardamos a que sea de noche para consumar nuestra pasión.
—¿Y eso por qué? —le pregunté.
—Debes saber —me dijo— que nosotras no podemos aparearnos en el agua y que no nos gusta hacerlo en tierra, cuando es de día, a la vista de todo el mundo.
Me explicó luego que no podía oírse croar a las ranas de Sérifo, pero croaban perfectamente si se las trasladaba a otro lugar.
—Eso no lo entiendo —le dije.
—Pues es muy fácil —me explicó—. Las ranas de Sérifo, concretamente, impidieron a Perseo conciliar el sueño cuando, después de haber combatido a la Gorgona y de haber realizado un largo viaje, se acostó a la orilla de la charca con la intención de conciliar el sueño. Las ranas se pusieron a croar y no le permitieron pegar un ojo en toda la noche. Perseo pidió luego a su padre, el poderoso Zeus, que condenase a aquellas escandalosas criaturas al silencio eterno.
—¿Y tú crees en esas fábulas? —le pregunté, sin poder contener la risa—. ¿No será como afirma Teofrasto, que el agua de la charca en la que vivían aquellas ranas estaba demasiado fría y que eso las entumecía y les quitaba las ganas de croar?
La pequeña rana permaneció en silencio, sin replicar. Me observó fijamente con su pequeños ojitos negros y adivinó por fin que estaba tomándole el pelo. Comprendió entonces que no iba a obtener de mí el beso mágico que la redimiese y se zambulló en la charca con una pirueta desesperada.

Javier Tomeo

.............................................................................................................................

¿Has visto esa rana? Me pregunto con mirada de niña. 
La observo, salta, salta, salta… Salto yo también. 
Soy la rana, la niña rana de ojos saltones. 
Miro la charca, me escondo entre los juncos. 
Juego a perderme en esa infancia que quiere disiparse entre la bruma.
¡Mira! -me digo- una flor que nace del fondo fangoso.
Es hermosa. ¡Mírala! Recuerda como mirabas las cosas con doce años.
Sigo estando en ti, mira con mis ojos, son los tuyos.

Rosa Martínez

.................................................................................................................

Una rana que lleva una corona en la cabeza le dice a un señor: “Béseme, por favor”. El señor piensa: “Este animal está encantado. Puede convertirse en una hermosa princesa, heredera de un reino. Nos casaremos y seré rico”. Besa a la rana. Al instante mismo se encuentra convertido en un sapo viscoso. La rana exclama, feliz:“¡Amor, mío, hace tanto tiempo que estabas encantado, pero al fin te pude salvar!”.

Alejandro Jodorowsky

.....................................................................................................

Dos ranas que iban de paso cayeron en un recipiente lleno de leche. Después de llevar a cabo algunas tentativas para salir, una de ellas dijo:
—Las paredes son demasiado lisas; tienen una inclinación de 45 grados; la fuerza de propulsión de mis patas forman un paralelogramo en el cual A más B, multiplicado por C... dividiendo luego el producto por el logaritmo de... Sin contar con que Arquímedes ha dicho: Dos moi pu sto, kai kino ten ghen* ("Dame un punto de apoyo y moveré el mundo") y no tenemos punto de apoyo en esta materia fluida...
Como su compañera no daba muestras de creer en sus palabras, sacó la regla de cálculo y realizó operaciones complicadísimas, que demostraban que toda tentativa de salir estaba matemáticamente destinada al fracaso. Después se metió en el bolsillo la regla de cálculo y, con la pasividad de un estoico, se dejó morir.
La otra rana no escuchó sus explicaciones científicas y eruditas e hizo los movimientos más absurdos, más irracionales, violando todo lo que la matemática, la física y la mecánica han establecido. A fuerza de realizar toda suerte de movimientos desordenados, la leche se condensó bajo sus patas, y el animal se encontró apoyado sobre una pella de mantequilla, desde la cual fue fácil dar un salto.
La primer rana era una rana macho, la segunda una rana hembra.
Dino Segre (Pitigrilli)
................................................................................................................................

El pincel del atardecer apaga los brillos del jardín del palacio. El sapo sale del hueco bajo el árbol y se encamina hacia el pueblo. Baja de dos en dos los peldaños de las escalinatas; se escurre entre las piernas de los guardias; esquiva los mordiscos de un perro curioso; escapa a las garras de un búho; cruza la calle empedrada sorteando carros y caballos y entra a una casa por el agujero de la puerta raída. La joven que lo espera lo besa y el sapo se transforma en príncipe. Un desenfreno de licor y sexo los une hasta el amanecer, cuando el príncipe vuelve a ser sapo y regresa al escondite del jardín.
La joven observa en un espejo cómo su piel se arruga, su nariz se alarga y el cabello se transforma en greñas secas. Se dirige a la cocina para preparar el hechizo que renueva su lozanía. El que vertió en la copa del príncipe durará varias semanas.

Sergio Cossa

THIS IS MY BRAIN...

This is my brain.

These are the awwwwtters in Finding Dawwwwry... 

This is my brain watching the awwwwtters in Finding Dawwwwry... 
Seriously, they're adawwwwrable (I am not being ironic!!!)!!!


CRYSTAL QUEEN PROJECT IV: STRUCTURE

The Crystal Queen will have the five-act structure of Shakespearean drama, with a prelude at the start. Here is the summed up structure with settings of the scenes of The Crystal Queen, giving which stories of the Andersen tale correspond to each act, as well as lowed-out characters and the treatment of their roles.

  • Prelude - The Queen's Fortress - Story the First (the mirror-maker sorcerer's role is given to the Snow Queen, just like in the Atamanov film) in the Andersen tale.
  • Act I - University Campus - Story the Second
  • Act II - Flowerchild Commune - Story the Third
  • Act III - Country Club - Story the Fourth (the ravens' roles are split between gossipy socialite voiceovers and country club staff)
  • Act IV - On the Road Across the Mountains - Stories the Fifth and Sixth (the roles of the robber maiden, her leader mother, and the Finn woman are conflated into one character, Asha)
  • Act V - The Queen's Fortress (now revealed to be a railroad wagon in the winter snow) and the Homeward Journey (all the way back to campus).

sábado, 3 de diciembre de 2016

CRYSTAL QUEEN PROJECT III - DRAMATIS PERSONAE

Before we move on to the structure of the show, the characterization, playlists, attire... we'll give you the dramatis personae (first things first, after all) of this Andersenian retelling:


  • The Crystal Queen, scientist and drug manufacturer
  • Gerda/Cora (name change?)
  • Kai/Sky (name change?) - hipster-like university students, childhood friends and lovers
  • More Students of various subcultures - spear carriers
  • Primrose
  • Rainbow (the token man, gay)
  • Anahata - three drug-addicted Flower Children (two females and one male), stuck in the 60s in their commune, similar to Fillmore's Organic Fuel Dome
  • More drug-addicted Flower Children - spear carriers
  • Edmund (Kai lookalike, but left-handed instead of right-handed)
  • Lucy - nice, cultured socialites, tennis players: a betrothed couple
  • Peter
  • Susan - vain, shallow socialites; opposing team to Edmund and Lucy in the mixed doubles match
  • Country Club Staff - spear carriers
  • Asha, leader of the biker gang
  • Grrrilla (dark, hefty thug)
  • Rangatang (red-haired, skinny thug) - her right-hand and left-hand man
  • More Bikers - spear carriers


The following parts will be played by the same actors/actresses (not to mention the spear carriers, who act always as extras and Greek chorus) on stage (the dreamcast for the screen version will mean more actors, and thus, no reprising roles):


  • Anahata/Lucy
  • Rainbow/Peter/Grrrilla
  • Edmund/Rangatang
  • Primrose/Susan/Asha


OTELO EM PORTUGUÊS

Otelo, homem grande, forte e proporcionado, de pele bronzeada, tornara-se tão célebre pelo seu talento e bravura, que era  general do exército. Tinha um espírito elevado e cheio de ilustração, uma rara eloquência, e era tão hábil, que apesar de sua cor escura, e numa época cheia de preconceitos, lhe confiaram o governo da ilha de Chipre.
Teve Otelo a espantosa sorte de prender o coração de uma das mais formosas e ilustres senhoras, a loura Desdêmona. Entre tantos pretendentes  poderosos e nobres que aspiravam a sua mão, Desdêmona escolheu Otelo, apesar da sua cor. Mas Desdêmona, que era uma senhora de grande coração e esclarecida inteligência, deixou-se encantar pela nobre alma e brilhante eloquência do destemido guerreiro. A sua maior delícia era escutar durante horas, as emocionantes narrativas da batalhas em que ele tomara parte, dos lances arriscadíssimos em que se encontrara, dos costumes e aspectos das terrar que visitara e das estranhas aventuras que o destino lhe proporcionara na terra e no mar. 
Um daqueles homens  era Yago, que servia Otelo havia muito tempo na qualidade de oficial e que o odiava desde que o general linha feito de Cássio seu ajudante, preferindo-o a Yago, que esperava ser o escolhido para aquele cobiçado lugar. Yago era astuto, hipócrita, rancoroso e capaz de vilanias; Cássio, pelo contrário, era franco e leal, mas muito confiante e de gênio fraco. 
 Naquela mesma noite a dedicação de Otelo pela pátria a qual tão bem servira sempre, foi novamente posta à prova; avisaram-no que a ilha de Chipre, da qual era governador, se encontrava em perigo, ameaçada pelos turcos. 
                    O valente guerreiro partiu logo, deixando a sua esposa confiada aos cuidados do "honrado Yago", pois Otelo continuava a confiar na lealdade  deste homem; e Emília, mulher de Yago, foi chamada para servir de companheira a Desdêmona. Cássio partiu num segundo navio e Desdêmona num terceiro. 
                     Cássio foi o primeiro a chegar  Chipre, tendo perdido de vista o navio de Otelo, durante uma tempestade;  e Yago, que, com sua mulher e Desdêmona, tivera uma viagem mais rápida e feliz, alcançou a ilha antes da chegada do governador. O ódio de Yago e a sua inveja contra Cássio manifestaram-se imediatamente, e o seu cérebro malicioso e astuto principiou a forjar o laço pelo qual tencionava perder o ajudante, a quem Desdêmona tratava com mais confiança e simpatia do que ao hipócrita Yago. 
                   Quando Otelo chegou, pouco depois de Desdêmona, teve a alegria de ser informado de que a esquadra turca fora destroçada pelo mesmo temporal que estivera prestes a afundar o seu seu próprio navio, pois assim, livre dos cuidados de guerra, teria mais tempo para se dedicar à sua adorada Desdêmona. Na noite da sua chegada, ordenou o mouro a Cássio que cuidasse de manter a ordem no castelo e que procurasse evitar por todos os meios qualquer distúrbio entre os soldados. 
                   Entretanto o mesquinho Yago ia urdindo a sua trama. Convidando Cássio para beber com ele, tanto fez e de tal modo se portou que conseguiu embriagá-lo, e, metendo-o depois numa rixa, o infeliz Cássio, completamente ébrio, desafiou e feriu Montana, o governador da ilha, que Otelo justamente vinha substituir. Chegou este ao lugar da rixa, e, pedindo explicações do que acabava de de se passar, Yago contou-lhe hipocritamente os acontecimentos, fingindo querer desculpar Cássio. Otelo ouviu-o com atenção, e chamando Cássio disse-lhe com tristeza: 
                  - Cássio, continuo a estimar-te, mas desta hora em diante, deixas de ser meu ajudante. 
                  E entregou  Yago a guarda do castelo. Assim teve bom resultado a primeira parte do seu negro plano de traição. Mas faltava o pior.
                  O pobre Cássio recorreu a Desdêmona para que intercedesse por ele junto d seu marido. Fê-lo a boa Desdêmona; mas Yago conseguiu, como um grande tratante que era, fazer pensar a Otelo que, se ela intercedia a favor de Cássio era porque se enamorara dele. Destilara com tanta hipocrisia e cuidado o veneno da dúvida no espírito de Otelo, que por fim o mouro começou a perder a fé imensa que tinha na sua esposa e tornou-se quase doido de ciumes.  O destino favoreceu os perversos planos de Yago. 
                  Antes do casamento, dera Otelo a Desdêmona um lenço muito rico, ao qual atribuía certos podres mágicos; o de tornar a sua dona amada e amável e o de a tornar odiosa se o perdesse. Yago instigou Emília, sua mulher, para que roubasse a Desdêmona este lenço.
                  Um dia, estando Otelo triste e atormentado com aquelas dúvidas que agora lhe não davam descanso,  queixou-se de dores de cabeça. Desdêmona ofereceu-lhe o lenço, mas ela atirou-o ao chão, dizendo que era pequeno demais. Emília apanhou-o prontamente e logo o deu a Yago, que o levou dissimuladamente para a casa de Cássio, onde o deixou cair. Cássio, que não conhecia aquele lenço, pensou que uma sua namorada o tivesse perdido e Yago arranjou as coisas de maneira que ele lhe mostrasse o lenço num certo quarto do castelo onde Otelo se escondera, para verificar se era  o de Desdêmona, e ter assim a prova  de que ela dera a Cássio aquela prenda oferecida pelo marido e que devia ter em tanta estimação. 
                   Convenceu-se então que Desdêmona  já não o amava, e, louco de ciumes e de dor, resolveu-se a matá-la. Entrou de noite no quarto de  Desdêmona, onde a encontrou adormecida no seu leito. Contemplou-a por um momento, e achou-a tão linda que se inclinou e beijou-a. Este beijo despertou-a e, em resposta às perguntas que ela lhe fazia ao vê-lo tão zangado e sem suspeitar a causa do seu desgosto, disse-lhe ele que fizesse as suas orações encomendando a alma a Deus, pois ia morrer, porque ele bem conhecia o seu amor por Cássio. Em vão a infeliz Desdêmona protestou a sua inocência e lhe assegurou com a expressão mais pura e sincera da verdade o seu profundo amor. Otelo, enfurecido pelo ciúme, cobriu-a com a roupa da cama e estrangulou-a. 
                   Não estava porém ainda morta quando a porta do quarto se abriu e Emília, que ouvira o ruído da luta, entrou precipitadamente e contou a Otelo todas as mentiras e intrigas  de Yago, exclamando que o mouro enganado por aquele tratante, tinha assassinado uma santa, cujas últimas palavras tinham sido de expressão do seu profundo amor pelo marido. 
                   Nesse momento entrou Yago e, vendo-se denunciado por sua mulher, apunhalou-a cheio de raiva e quis fugir em seguida; porém, agarrado pelos servidores de Otelo, trouxeram-no estes à presença de seu amo que, cheio de furor, o feriu  de morte. 
                   Compreendendo, no meio da sua terrível dor, quanto fora imbecil fiando-se numa tão mesquinha e torpe criatura como era Yago, a ponto de desconfiar  de uma esposa tão fiel, dedicada e boa, Otelo, desesperado, apunhalou-se, e, caindo sobre o corpo da inocente e linda  Desdêmona, exclamou, já nas ânsias da agonia:
                   - Oh! minha Desdêmona! Antes de te matar beijei-te; o que havia eu fazer depois, senão matar-me também e morrer abraçado a ti!

viernes, 2 de diciembre de 2016

CRYSTAL QUEEN PROJECT II - THE INSPIRATION

Inspiration sources for The Crystal Queen

The Snow Queen by Andersen
William Shakespeare
Takarazuka theatre (all-female cast, otokoyaku: male roles en travesti)
Meyerhold études
Xarxa Teatre
Star Wars
Mad Max Saga
Waterfire Saga
The Hunger Games
Breaking Bad
hipster subculture
flower child subculture
preppy subculture
biker/heavy metal subculture

(music)
1960s brit pop (Beatles)
1970s brit symphonic rock (Gabriel-era Genesis)
krautrock (Rammstein, Kraftwerk)

(places/settings)
Universitat Jaume I
Club de Campo del Mediterráneo
Sierra del Maestrazgo/Serra del Maestrat

jueves, 1 de diciembre de 2016

CRYSTAL QUEEN PROJECT I - THE STORY

THE CRYSTAL QUEEN

My present-day Snow Queen retelling will be the basis for this year's Advent calendar; character designs, inspiration, music, a playlist, a dreamcast, fashion...

She's walked through fire and ice in black tennis shoes, burning rubber in her wake for as long as she can remember. And why? 
For HIS sake. 
Life had been a bed of roses, even before their university years. Both were only children, classmates since kindergarten, so close friends that their relationship had grown strong as a blood tie. 
As they sat down by the frog pond to rest after class, the lady in white, careening through campus in her convertible, looked through her bug-eyed 60s glasses at Kai, as he sat there feeding the fish and quoting Shakespeare to his sweetheart. The next day, he found an invitation in his backpack --to the new in club on campus-- Gerda told him not to go, yet her bed stayed cold and empty that night. 
The lady in white was at the club right then. She laced Kai's drink with sky blue crystals that filled him with such excitement that nothing else mattered. The next day, Gerda realized he had become even more awkward, shying away from her and from the sun, from Shakespeare and from the frogs and fish, his ice-blue eyes glazed. 
That afternoon, the lady welcomed the drugged young man into her convertible with the promise of more of the blue crystals. And he readily accepted, half in trance half unconscious. 
And it was Kai's disappearance that sparked Gerda's quest. 
Her time with the flower children, still living as if the revolution were going on, is already far behind her. Half a year idda-gadda-da vida, until the weed left her system and that song by the Four... in the S-Kai with Diamonds... reawoke her memories. None of the stoners could tell her anything about her beau: each of them lived in their own octopus's garden in the shade. 
The next stop, at the country club... maybe the blond young man playing the mixed doubles match with that lovely and intelligent socialite was Kai? No. Not every blond tennis player is Kai; Edmund was a bit taller, more slender, honey-eyed and left-handed, while Kai was a blue-eyed righty. The reveal, having snuck in as a ball girl during the match, hit Gerda as hard as her fake prince's serve. Still, the kindness of Edmund and his Lucy, who supplied her with a golf cart and oodles of power bars, convinced her that people were good in the wide world. 
However, the cart was soon overcome, and Gerda taken prisoner, by a gang of bikers. The gorilla man and the orangutan man both wanted to shove her into their sleeping bags, but the leader's mercy saved her life. Asha, tall, dark, and sadistic yet with a heart of gold, heard Gerda's story being all ears, as she enjoyed in her dominatrix fantasies with the young blonde. Asha told her of the queen of crystal, of her fortress in a railway car in the middle of nowhere, of how she herself had been a thrall to the drug but her strength made her snap out of it. 
"Only you can save him. I know you will", Asha said as she gave Gerda her own motorbike, while the thugs were sleeping off their drinks. 
Now, after all these trials, she is standing before the railroad car, she enters... the Queen is gone, Kai deeply unconscious, before a table in the crystal lab, vials of blue liquid suspended in his left and right hand. 
Gerda calls his name, shakes his shoulders, but he does not react. Quickly, she turns the Bunsen burner on, smashes one of the vials against it, and runs out with her lover in her arms as the railway car explodes. 
Kai awakens, looks left and right, is reassured by the twinkles in her green eyes. His right hand in her left, they seem to have awakened from a dream as they start southward, homeward, once more. 
The tennis players are on their honeymoon. Asha wonders if Kai is really worth going to the ends of the Earth for as she looks wistfully at Gerda. 
Back on campus, they sit down by the lily pond once more and finally, as children at heart, understand the words of Shakespeare: 
"THERE ARE TONGUES IN TREES, BOOKS IN THE RUNNING BROOKS, SERMONS IN STONES, AND GOOD IN EVERYTHING". 
And thus we leave them, in the summer of youth, as children at heart; ere disenchantment enters their lives.