miércoles, 31 de diciembre de 2014

LA NIÑA DE LAS CAMPANILLAS

LA NIÑA DE LAS CAMPANILLAS






Érase una niñita impedida que no podía salir ni corretear con sus amiguitos que iban a visitarla de tarde en tarde porque se aburrían con ella, pues siempre estaba en su silla de ruedas.
Pero cosa extraña, la niñita, rubia y dulce, tenía aire feliz, especialmente cuando podía estar en su jardín.
Todo empezó un día en que lloraba a solas la amargura de su soledad. Una gentil campanilla azul le habló así:
-No llores, niña de los ojos azules. Nosotros te queremos y cantaremos para ti.
Y, ante el asombro de la pequeña, las campanillas azules, las rojas, las blancas, las amarillas, entonaron a coro una bonita canción y luego otra y otra...
A veces, las flores se turnaban para contarle fantásticas historias que distraían a la pobre solitaria. Y así un día y otro hasta que la niña pasó a una vida mejor.
No obstante, el misterio proseguía sobre su tumba. Siempre aparecía sembrada de campanillas blancas, rojas, azules y amarillas que nadie había puesto allí y que se mecían como en una eterna danza.

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