domingo, 31 de diciembre de 2017

LÖFFEL, LÖFFEL, LÖFFEL...

Die Welt sieht viel lustiger aus, wenn wir nicht nur das sehen, was man sehen kann – sondern auch noch all den Rest. Ein Baum ist dann kein Löffel. Das ist grob vereinfacht nur die Form, die wir mit den Augen wahrnehmen: ein gerader Stamm mit einer runden Krone. Auge sagt uns zur Form: »Löffel.« Unter der Erde sind allerdings mindestens so viele Wurzeln wie oben Äste in der Luft. Hirn müsste dann eigentlich so etwas wie »Hantel« sagen, tut es aber nicht. Den meisten Input kriegt das Hirn von den Augen und höchst selten mal von einer Abbildung im Buch, die einen Baum vollständig zeigt. Also kommentiert es brav die vorbeirauschende Waldlandschaft mit: »Löffel, Löffel, Löffel, Löffel.« 
Während wir so »löffelmäßig« durchs Leben laufen, verpassen wir großartige Dinge. Unter unserer Haut ist dauernd etwas los: Wir fließen, pumpen, saugen, quetschen, zerplatzen, reparieren und bauen neu auf. Eine ganze Belegschaft ausgeklügelter Organe arbeitet so perfekt und effizient zusammen, dass ein erwachsener Mensch pro Stunde etwa so viel Energie benötigt wie eine 100-Watt-Glühbirne. Jede Sekunde filtern Nieren unser Blut akribisch sauber – wesentlich genauer als Kaffeefilter –, und meist halten sie dabei auch noch ein Leben lang. Unsere Lunge ist so clever entworfen, dass wir eigentlich nur beim Einatmen Energie verbrauchen. Das Ausatmen passiert ganz von selbst. Wären wir durchsichtig, könnten wir sehen, wie schön sie aussieht: wie ein Aufziehauto in Groß und weich und lungig. Während manchmal einer von uns dasitzt und denkt: »Keiner mag mich«, legt sein Herz gerade die siebzehntausendste 24-Stundenschicht für ihn ein – und hätte jedes Recht, sich bei solchen Gedanken ein bisschen außen vor gelassen zu fühlen. 
Würden wir mehr sehen als das, was sichtbar ist, könnten wir auch dabei zuschauen, wie Zellklumpen in Bäuchen zu Menschen werden. Wir würden auf einmal verstehen, dass wir uns grob aus drei »Schläuchen« entwickeln. Der erste Schlauch durchzieht uns und verknotet sich in der Mitte. Das ist unser Blutgefäßsystem, aus dem unser Herz als zentraler Gefäßknoten entsteht. Der zweite Schlauch bildet sich fast parallel auf unserem Rücken, formt eine Blase, die an das oberste Ende des Körpers wandert und dort bleibt. Das ist unser Nervensystem im Rückenmark, aus dem sich das Gehirn entwickelt und aus dem Nerven überall in den Körper sprießen. Der dritte Schlauch durchzieht uns einmal von oben nach unten. Das ist das Darmrohr. 
Das Darmrohr richtet unsere Innenwelt ein. Es bildet Knospen, die sich nach rechts und links immer weiter ausbuchten. Diese Knospen werden unsere Lungen. Ein Stückchen weiter unten stülpt sich das Darmrohr aus und bildet unsere Leber. Es formt auch die Gallenblase und die Bauchspeicheldrüse. Vor allem aber beginnt der Schlauch selbst immer trickreicher zu werden. Er ist bei den aufwendigen Mundbauarbeiten beteiligt, formt eine Speiseröhre, die »breakdancen« kann, und bildet einen kleinen Magenbeutel, damit wir Essen ein paar Stunden speichern können.  Zu guter Letzt kreiert das Darmrohr sein Meisterwerk, nach dem es letztendlich benannt wurde: den Darm. 
Die beiden »Meisterwerke« der anderen Schläuche – Herz und Hirn – genießen hohes Ansehen. Das Herz gilt als lebenswichtig, weil es Blut durch den Körper pumpt, das Hirn wird bewundert, weil es sich jede Sekunde erstaunliche Gedankengebilde ausdenkt. Der Darm aber, so glauben die meisten, geht währenddessen höchstens mal aufs Klo. Sonst hängt er wahrscheinlich lässig im Bauch rum oder pupst ab und zu. Besondere Fähigkeiten kennt man von ihm eigentlich keine. Man könnte sagen, wir unterschätzen das ein wenig – ehrlich gesagt, unterschätzen wir es nicht nur, wir schämen uns sogar oft für unser Darmrohr. Darm mit Scham! 
Daran soll dieses Buch etwas ändern. Wir versuchen mal, was man mit Büchern so wunderbar kann – der sichtbaren Welt wahrhaft Konkurrenz zu machen: Bäume sind keine Löffel! Und der Darm hat eine Menge Charme!

GIULIA ENDERS

PSICOSEMÁNTICA

Fijémonos ahora en un enunciado de lo más sencillo en español y en inglés:

“The ball is on the table” - “La pelota está sobre la mesa”

A pesar de que presentan sonidos y palabras diferentes, estas dos frases se parecen, y ambas se generalizan en “mentalés”, es decir, en la forma de imágenes mentales, en este caso la siguiente, la misma imagen:




Tanto García Lorca como Einstein afirmaban que sólo “pensaban”, en ningún idioma. En mentalés,

en una estructura semántica sin palabras, podríamos añadir.

El Bardo del Avon ha acuñado muchas frases que han pasado al acervo cultural de diversas lenguas,

sobre todo de la lengua inglesa. Cabe destacar el “ojo de la mente” (mind’s eye) de Hamlet, que aún se emplea en inglés para designar la visualización mental. Al explicar Ángel lo que es el mentalés, lo

primero en que pensé fue en que es básicamente el mismo concepto que el “ojo de la mente”.

Cada lengua vierte el mentalés en palabras a su manera, y sería muy nocivo caer en el error

etnocentrista en general y eurocentrista en particular (¡toda una afrenta al derecho universal a la

igualdad!) de considerar que unas lenguas son superiores a otras.


Existió en la antigua Francia cierto conde de Rivarolles, bastante chovinista, que aseguraba que:

“No es que sea el francés la lengua más lógica de todas, es que es la razón”.

Y huelga decir que el etnocentrismo siempre ha sido dañino.




15 de noviembre

¡Qué aoi era mi valle!



Las lenguas condicionan el esquema lógico porque lo crean.

Existen tres formas de estudiar el cerebro humano de manera no invasiva, y esos tres procedimientos

son los siguientes:

  1. la resonancia magnética (RM), que utiliza un aparato con forma de túnel, con imanes superconductores y ondas de radio potentes, para observar el interior del cuerpo;
  2. la tomografía por emisión de positrones (PET: Positron Emission Tomography), técnica en la cual se inyecta un compuesto químico inestable en el sujeto y se lo introduce en un detector de dichas partículas inestables;
  3. y el electroencefalograma (EEG): para obtener un electroencefalograma, se pegan electrodos a diferentes partes del cuero cabelludo, y, a continuación, se hace pasar corriente eléctrica por el cable.


A pesar de la existencia de dichas técnicas, estamos aún lejos de acceder a cómo piensa la gente.

En mi humilde opinión, la telepatía es una ensoñación, una quimera, tan común a toda la especie humana como la de volar sin alas o la de doblegar la voluntad ajena. De hecho, todas estas quimeras tienen su lugar en la ficción como recurso de cumplimiento de deseos, para evadirse de la cruel realidad. Aun así, no es que no existan obras literarias o audiovisuales que deconstruyan la idea explicando el lado oscuro de la telepatía, el hecho de que sería peor poder leer las mentes ajenas, debido a todos los pensamientos y emociones negativas que proliferan por doquier; sería traumatizante. A mind is a terrible thing to read. Ya Hans Christian Andersen, en “La piedra filosofal”, uno de sus cuentos menos conocidos, nos presenta entre sus personajes a un joven capaz de oír los pensamientos ajenos:

“Habladurías y chismes; testarudas afirmaciones que no valían un comino salían de las lenguas, que tropezaban y se trababan, de tan deprisa como se movían.

Había gente y ruidos, jaleo y estrépito, tanto por dentro como por fuera. ¡Qué locura, Dios mío, qué insoportable barahúnda!

Él apretaba cada vez más los dedos contra los oídos, hasta que se rompió el tímpano, y entonces no oyó ya nada, tampoco lo bello, bueno y verdadero, que a través de su oído debían comunicarse con su pensamiento. Y se quedó desconfiado y silencioso, perdida la fe en todo, especialmente en sí mismo, lo cual es una gran desgracia.

Ya no quería encontrar la poderosa piedra filosofal y llevarla a su casa consigo; renunció a todo, incluso a sí mismo, y esto fue lo peor”.

Porque, en el mundo de “La piedra filosofal” de Andersen, si uno renuncia al mundo y a sí mismo, tal persona deja de existir.

El título y la temática de dicho cuento me remiten a una de las sagas de fantasía que han marcado la adolescencia de mi generación, y, por ende, al tratamiento del tema de la telepatía en dicha saga. J.K. Rowling no sólo incluye en su Potterverso una magia telepática, la llamada legeremencia, sino que también hace aparecer una magia para proteger la propia mente de las incursiones de legerementes, la oclumencia, como contramedida, como respuesta defensiva a un empleo ofensivo de la telepatía. Entre Rowling y Andersen median dos siglos, pero ambas exploraciones de las implicaciones de la telepatía siguen estando tan frescas como el primer día en que se publicaron.

Dejemos a un lado estos temas y hablemos de cómo los diferentes lenguajes verbalizan el mundo de diferentes maneras.

Existe el color “glas” en las lenguas célticas arcaicas (irlandés antiguo, galés antiguo) como término paraguas VERDE+AZUL CLARO.

De hecho, el concepto VERDE en las lenguas europeas modernas corresponde a unos

520–570 nm, pero muchas lenguas arcaicas y/o no europeas toman otras decisiones al respecto, p.ej. empleando un término para el lapso en torno a 450–530 nm ("AZUL/VERDE"). A estas lenguas se les llama “grue languages”, siendo “grue” un portmanteau de “green” y “blue”. Podría hispanizarse el término como “lengua vazul”, empleando un portmanteau de “verde” y “azul”.

En el actual japonés, existe diferencia entre “midori”, VERDE, y “aoi”, AZUL/AZUL CLARO (al menos por lo general: “aoi” también se dice de la fruta que aún no está madura). Pero antes se empleaba “aoi” para en torno a 450–530 nm, siendo el japonés una “lengua vazul”. Por eso la luz de avanzar de los semáforos nipones es a simple vista azul, de un azul verdoso turquesa. Lo que llamamos “luz verde”, “green light” o “feu vert” es para ellos “ao shingo”. Oficialmente es verde, pero es tan azulada como sea posible.

Existen varios tonos de VERDE y AZUL en el espectro luminoso, en torno a 450–530 nm, frente a lenguajes que o emplean el término “glas/aoi” o distinguen entre “green” y “blue”, entre “grün” y “blau”.

En Secundaria y en Bachillerato, hace poco más de un lustro, estudié latín. Y me sorprendió (entre otras muchas peculiaridades) la cantidad de términos que tiene esta lengua muerta para designar diferentes clases de piedras: “saxum”, “lapis”, “petra”, “rupes” y así sucesivamente. Al fin y al cabo, los romanos construyeron su imperio en piedra, por lo que sus vías e infraestructuras han resistido el embate del tiempo hasta nuestros días.

Más familiar es el caso de las incontables palabras para diferentes clases de nieve que tienen los pueblos del Ártico: el sámegiella, la lengua sami (del Ártico escandinavo y ruso) puede llegar a distinguir entre más de cincuenta tipos de nieve diferentes. No hace falta ir tan lejos como a Kiruna, sin embargo: en los Pirineos en esta estación fría, los esquiadores y practicantes de snowboard también tienen un léxico de tipos de nieve por lo menos igual de surtido. Desde l’Horta de València o la Plana de Castelló, donde rara vez hay inviernos blancos, solo hay “nieve” por lo general.

Cuando Ángel era niño y vivía en Alemania, le tocó mucho pasear por los bosques bávaros y saber diferenciar un tilo de un abedul de un chopo, y así sucesivamente. Mis vacaciones en Suecia también me han enseñado que los compatriotas de mi padre conocen los nombres de las especies de todos los árboles, setas y bayas de sus bosques, y yo también he aprendido dichas diferencias. No es que los suecos y los alemanes conozcan más la flora que los pueblos mediterráneos, es que las culturas del norte de Europa están más cercanas a la naturaleza y que, por ende, verbalizan más de estos conceptos.


El signo es, por regla general, arbitrario: significante y significado no tienen nada que ver. Lo cual nos lleva a la pregunta del trillón. Qué fue primero: ¿El huevo o la gallina? ¿El mundo o el lenguaje? Aún se debate sobre la respuesta a esta pregunta.

Lo que sí que queda claro es qué es el proceso de la traducción: recibir en una lengua y emitir en otra.

La percepción NO es verbalización: son longitudes de onda completamente diferentes. Recordemos que nuestra “luz verde” es “ao shingo” en japonés, y que un sueco, a diferencia de un español, seguro que distingue un tilo de un chopo a simple vista.

Si yo muestro una manzana roja en clase, todos captarán lo mismo, pero cada uno verbalizará el estímulo en su lengua materna. Arianna y Federica pensarán en una “mela rossa”, Léo en una “pomme rouge”, y así sucesivamente.

NO hay que fiarse mucho de los estudiosos de las lenguas exóticas; pues podrían transmitir información errónea.


Después de tan amena discusión sobre la verbalización de los conceptos, nuestro profesor pasó a explicarnos los experimentos realizados por Edelman con dafnias isogénicas.

La dafnia o pulga de agua (Daphnia magna) es un crustáceo planctónico de agua dulce. Se reproducen partenogénicamente, de modo que todas las crías hembra de una misma dafnia son clones de su madre y “gemelas idénticas” entre ellas, con el mismo ADN. En el experimento se emplearon dafnias isogénicas (crías/clones de la misma madre y “gemelas” entre ellas), por lo que las sinapsis de las diferentes dafnias empleadas como sujetos son iguales al principio.




Estimulando a las dafnias con luz o alimento, cambia la configuración de sus primitivos sistemas nerviosos: se forman registros primarios.

Reforzando las sinapsis más empleadas, se refuerzan los patrones de conducta, creando registros secundarios (en negrita en la figura).

Los patrones reforzados se asocian unos con otros, formando registros terciarios, demasiado complejos para la dafnia, pero no para el Homo sapiens. Supongamos de nuevo que os presentan una manzana. Percibís y asociáis los siguientes estímulos, todos conectados con el concepto de MANZANA: sólida, lisa, convexa... + roja, satinada, redonda… + recuerdos de experiencias previas, meriendas p.ej., así como ocurrencias ficticias, Blancanieves p. ej.

Si yo muestro dicha manzana roja en clase, a la vista de todos los estudiantes, todos captarán lo mismo, pero cada uno verbalizará el estímulo en su lengua materna. Arianna y Federica pensarán en una “mela rossa”, Léo en una “pomme rouge”, y así sucesivamente.

Para finalizar, Ángel nos explicó la segunda ley de la entropía: sean humanos o dafnias, todos los seres vivos están luchando continuamente, durante todas sus vidas, contra el desorden.



22 de noviembre

Todos somos mucho mejores oyentes que hablantes


En castellano, existe, como sabemos, la condicional lógica, que podemos ilustrar con la oración: “Si llueve, no saldré”. La cual, a su vez, se puede reducir a su mínima expresión como el operador lógico de condicionalidad p→q (p, entonces q; es decir, “si llueve, entonces no saldré”).

En la lengua amerindia shawnee, la frase “APARTO LA RAMA A UN LADO” se traduce como “Ni l’θawa ko-θite”: Ni=YO, l’θawa=REALIZO LA ACCIÓN, ko-PERFIL BIFURCADO.

Me ha llamado la atención que el shawnee posea una clase nominal BIFURCADO “ko-” (lo cual me recordó cuando Ángel mencionó esta distinción en clase a que, en la lengua aborigen australiana dyirbal, existe una clase nominal que engloba las mujeres, el fuego, el agua y los animales peligrosos). Las clases nominales están divididas por fronteras claramente arbitrarias. Y una de las distinciones que existen en más idiomas a la hora de delimitar dichas clases nominales es la de género. Las lenguas finoúgricas carecen de género gramatical, empleando un solo marcador invariable de tercera persona en todas las categorías gramaticales: si, por ejemplo, estás traduciendo del húngaro, hay que prestar atención a la anáfora y a la catáfora en una frase con sujeto elíptico (y aún más en traducciones húngaro-inglés, ya que este último idioma exige el artículo como sujeto al principio de dichas frases) para ver si la referencia es a él o a ella.

Pero las lenguas que, a diferencia del húngaro y otras finoúgricas, tienen géneros gramaticales… también muestran una asignación de géneros que puede llegar a ser bastante arbitraria.

En la mitología nórdica y en las lenguas sueca y alemana, se habla de “la Sol” y “el Luna” (die Sonne und der Mond), una estrella diurna cálida frente a un satélite nocturno frío y distante: rasgo que se demuestra por ejemplo en la personificación del “rostro” formado por los mares del satélite como un Hombre de la Luna (Man in the Moon o Herr Mond). A nosotros los herederos del imperio romano, habituados a Apolo y Diana/Ártemis o a Lorenzo y Catalina, esta forma de “sexar” los astros nos parece tan extraña como la nuestra a los hablantes de lenguas germánicas. De hecho, se han realizado experimentos a propósito del género gramatical, “sexando” manzanas, puentes y otros objetos cuyo género difiere en alemán y en español, poniendo nombre propio a dichos objetos y evocando las connotaciones de los sustantivos comunes correspondientes en uno y otro idioma.

Por ejemplo, se mostraba a hablantes de una lengua y de otra la imagen de un puente, masculino en español y femenino (“die Brücke”) en alemán, y se trabajaba a partir de las connotaciones que surgían ante el objeto en ambos idiomas. De estos estudios surgieron dos resultados:

  • Asignándole nombre propio al puente, los hablantes recuerdan mejor ese nombre si concuerda con el género del sustantivo “puente” en su idioma (ej. el puente Andrés, die Brücke Marie).
  • Los hispanohablantes tienden a ver los puentes, por regla general, como estables y resistentes, mientras los hablantes de alemán ven en general construcciones elegantes y gráciles.

Huelga decir que, por regla general, los sustantivos comunes que no describen personas (o animales y medios de transporte “sexados”) son neutros (“it”) en inglés y del género neutro o reale (un cuarto género, similar al neutro) en sueco.

Medios de transporte "sexados": Por ejemplo, los barcos, que por lo general transportan pasajeros o mercancías en su interior, suelen ser femeninos, tener nombre de mujer y tratarse de “ella” (“she” en inglés, “hon” en sueco), a no ser que se trate de remolcadores o rompehielos, que reciben nombres y el artículo del sexo masculino, ya que están pensados para labores que requieren fuerza.

Tengamos en cuenta que expresar una idea tan sencilla mediante un enunciado tan simple como “María me ha traído un libro” implica sacar palabras del léxico mental y, a la vez, un esquema sintáctico (S+V+OD).


29 de noviembre

La arroba que es un mono y también un gato



No vemos con los ojos, sino con el cogote. La retina capta una proyección invertida que el nervio óptico transmite al córtex visual, donde la imagen se pone del derecho y se compara con las existentes en una “biblioteca” de imágenes visuales. Estas estructuras del cogote son las que conforman el famoso “ojo de la mente” de Hamlet del que ya he hablado antes.

De la percepción a la cognición, como ya hemos dicho al mostrar las hipérbolas, hay una hipérbola con tino. Una garrapata percibe el calor y el ácido butírico, pero no es consciente de ello. El ser humano, mucho más complejo, es un animal consciente. Conforme voy hablando, lo que yo digo se socializa; antes de eso, es latente, es interno, permanece en mi mente

Regresemos a esas dos hipérbolas que tanto se nos han mostrado. No tienen nada que ver, son cosas muy diferentes, heterogéneas.

Para entender por qué, conviene repasar a un viejo conocido de la UJI, Ferdinand de Saussure, que establece la conocida distinción entre significante y significado. He aquí un ejemplo para que podamos comprenderla:

significante:
/mésa/

significado:



En latín, la palabra (es decir, el significante) equivalente se escribía MENSA y se pronunciaba /ménsa/. La N ha desaparecido del significante en castellano, pero el significado no ha sido afectado en absoluto por este cambio.

Del mismo modo, podemos ver, en el fenómeno del cambio semántico, que significantes antiguos adquieren un nuevo significado. Tal es el caso de “arroba” /aRóba/, que designaba una medida de peso (un cuarto de quintal) en el Siglo de Oro, pero que en el actual tercer milenio se refiere al signo @, empleado como marca de separación entre el nombre del usuario y el del servidor en las direcciones de correo electrónico. Este signo @ se denomina “arroba” en castellano porque resulta que se había empleado antes como símbolo de la unidad de peso obsoleta.

@/Arroba: Otras lenguas han empleado otros referentes para bautizar al signo @ en su acepción informática, siendo la mayoría de estos neologismos referencias visuales a parecidos del signo con diferentes animales estilizados, por ejemplo el alemán Affe (mono) o el finlandés miukumauku (minino).


significante: secuencia fonológica

----------------------------------------------

significante-significado: unión indisoluble



De este esquema surge, inevitable, una pregunta.

¿Cómo se va del significante al significado?

La percepción es una cosa física que se vuelve psíquica (por ejemplo: oigo en mi podcast que Thor ha matado a la serpiente de Midgard y me imagino la escena en la mente; veo copas de árboles pardas desde la ventana y deduzco que es otoño; el agua fresca me discurre por la garganta y me siento mejor con la sed calmada)… pero, al socializar, todo eso se vuelve heterogéneo con el código lingüístico. ¿Cómo se llega del significante al significado? Se da un gran salto. El salto del signo, del que ya hemos hablado.

Y la traducción lo hace aún más complicado. De mesa a Tisch, de puente a Brücke, se amplía el abismo que hay que saltar.

¿Cómo encarar esta cuestión desde el punto de vista neurolingüístico?




jueves, 28 de diciembre de 2017

THE WINTER OF HER DISCONTENT

Kirakira Pretty Cure à la Mode
Episode 45
THE WINTER OF HER DISCONTENT


 We never knew what happened to Threestars, since was seen running away from Yukari in the beginning of the episode and some kids explained that it has not been seen for a while. But I am speculating that Threestars might have holding some plot device that could be important in the upcoming episodes but we have to wait and see. 

The episode begins with the girls excited for Christmas, discussing what they should do for it. Yukari surprises everyone by suggesting that they have a Christmas party.
Seeing Yukari be proactive about that kind of thing gets Aoi wondering if they will even be able to hold a party next year – everyone will have their own things that they will be doing.
 Yukari suggested a Christmas Party at the Pâtisserie!


Pekorin asks Yukari if she is going to stay at the KiraPâti forever
Pekorin starts feeling a little blue after hearing the conversation between Aoi, Himari, and Akira, so she goes to Yukari and asks if she will stay. Yukari assures her that they will always be together.


Ciel teaches Yukari how to make macarons
Later on, Yukari asks for a favour from Ciel. Yukari wants to learn how to make the best macarons. She has made macarons before with her heart poured into them, but this time heart is not enough. Ciel agrees, and puts Yukari through her paces.
The next day, the others arrive at the KiraPâti to discover that it has been transformed.
Yukari’s macarons render one speechless

Yukari has prepared macarons. Those who taste-test them end up speechless, almost crying, due to how good they have turned out.

With the KiraPâti’s new decor, there is a flash of inspiration for their upcoming Christmas party. After that, Yukari has a request...



After that, it is time for the KiraPâti’s Christmas party. There are plenty of familiar faces who show up to celebrate.


Bilberry ate everything that was on these plates!


Bilberry gets into the spirit of things, though she doesn’t openly admit it




Glad Miku is allowed to come to the party.





As the party continues, the KiraPâti girls decide to share a few words with their guests. For the most part, they thank their guests (including the Kenjos and the yousei!) for the continued support of KiraPâti. Then comes Yukari’s turn…




Yukari announces that she will go to study abroad
Yukari tells everyone she intends to study abroad, at the Kingdom of Confetto. Before, Yukari was just bored with life, but that changed thanks to the friends she has made through the KiraPâti. She wants to go to Confetto to study sweets even further.
This news seems to come as a shock to everyone, but nobody protests. Akira even leads the applause for Yukari afterwards. (THAT'S MY OTP ***** !!!)
After the party, Pekorin seems to be the only one who is upset with Yukari’s announcement. All the others say that they will wholeheartedly support Yukari’s dream.



It’s about time for Elysio to show up
Worrying about Yukari’s future gets put on hold for a little while, as Elysio arrives.
BEAUTY... AND EXCITEMENT... LET'S LA MAZEMAZE!! 
Meow
CURE MACARON! READY TO SERVE!
As they fight Elysio, Macaron says that no matter how far apart they are, their hearts will always be together.






Elysio is defeated in the typical way, getting totally curbstomped by Cure Macaron, and he retreats. It seems that these repeated defeats are really taking a toll on him…







After all that, the group in the screenshot enjoy Yukari’s macarons together. Akira says that this is definitely Yukari at ‘her most delicious… and prettiest’. (YEEEEAH FOR ANOTHER OTP MOMENT!!!)
However, the tweens and Pekorin are unable to hold back their tears. Yukari hugs them, saying that they will always be together.

The episode ends with Noir looming over a barely conscious Elysio, calling him his ‘adorable doll’ (kawaii ningyo) and asking if he will still fight for him...

Does that mean that Noir made Elysio, that Elysio is his artificial "child" very like Pinocchio, Coppelia, or Frankenstein?
Next episode is the much awaited Start of Darkness and that mystery will be revealed...



MY OWN HUMBLE OPINION:
The Good: It was interesting for this episode especially the scene where they wondered if they will be together for another party next year. Since Himari is planning to study under Prof. Tachibana, Aoi with her singing career, Akira wanted to be a researcher for medicine ...which left Yukari wondering what her future will be. Thankfully, her identity crisis (which gives this episode review its title) has been solved at the end of the day!
Yukari's behaviour has been strange. She was the one who suggested to have a Christmas party at the Pâtisserie. Next she asked Ciel to teach her to make the perfect macaron which she finally made after a long night. Of course, the shocking news during the party was Yukari making the announcement that she is going overseas to study about sweets in the Ruritanian country of Confetto (It is the birthplace of the Prince who tried to marry Yukari in Episode 25). DOES THAT MEAN THAT PRINCE NATHA WILL SEE HER AGAIN!? OMG I FEEL A PRINCESS BRIDE AU COMING UP; WITH AKIRA AS THE MAN IN RED... ALL I HAVE TO DO IS CAST THE 3 YUKARI-NAPPERS! Glaive and Elysio have already claimed two slots... but who would be Íñigo Montoya? PS. Cast another Vizzini; Elysio signed up as the Count!
Her reasons is to learn more about sweets and the relationship with humans so that she can understand better about feelings. Of course, everyone is upset but pulled themselves together when Elysio came back for one final battle with them. The girls somehow defeated him thanks to Cure Macaron's quick thinking. 
Elysio retreated and Noir decided to make a move now. We also finally know that Noir has been gathering negative kirakiraru energy to create some kinda of evil tree. (Seriously? Another evil tree? How many times this plot has been used in the Precure franchise already? Why is it always a tree? Isn't it meant to be an Yggdrasil or Forbidden Fruit reference?)

This definitely felt like a missed opportunity for more AkiYuka moments – I suppose we did get Akira calling Yukari pretty, as well as that moment serving the Kenjos – but it is entirely possible we’ll get something more before the conclusion of the season. OTP OTP OTP!!
I don’t really get why Yukari has chosen to go abroad to Confetto to study sweets. Ciel taught her how to make perfect macarons – surely it would make more sense for Yukari to go to Paris (than to some Ruritanian realm) to learn the same stuff that made Ciel a prodigy (tensai).
This batch of character-focused episodes just hasn’t been as strong as ones we have had before. I feel that this is the weakest Yukari episode. Still, we might have some more interesting surprises in store for the final few episodes.

Looks like Elysio will be making a final stand in the next episode.



Elysio's Ensemble (for this Xmas):


Butterfly fairy knight... the most feminine costume he has worn so far, 
definitely putting the Sissy back in Sissy Villain!
If it weren't for that phallic spear in his right hand, which, definitely, Macaron has utterly pwned!!!


OUR OTP IS FINALLY OFFICIALLY CANONISED (GET THE CANONS)!!!
Episode 25 still remains as one of my favourites of KiraKira ☆ PreCure à la Mode, with its focus on Yukari’s relationship with Akira. In between pwning Elysio and solving that identity crisis, our oneesama still had spare time to coo with her redhead... <3 <3 <3 
Of course Yukari is leaving for Confetto pretty soon, but doesn't absence make the heart grow fonder?


IN NEXT EPISODE (46):
START OF DARKNESS (AND OF LIGHT, BTW)!!
AKA THE PART OF EVERY PRETTY CURE SERIES WHICH I LOOK UP TO THE MOST...


Elysio, is that you or Seve Snape with extensions?


Lumière and a dark young man who may have been Noir once...
I definitely get Snily vibes (he looks more Snapey than the upgraded Elysio), of unrequited love as a motivation for evil... Who was "James" in that case?
Or was it an Othello scenario, with Elysio in the role of Iago tearing a happy, healthy couple apart?
We'll have to wait until next episode to find out...




"Plus the truth between Lumière, Elysio, and Noir is finally revealed!"

FONTAINES DANGEREUSES

THE THIRST OF HEROES, TRAGIC AND EPIC
Guy’s judicial combat with Amoraunt also provides an opportune
moment to illustrate another point of Saracen Otherness – the lack of chivalric
honour possessed by the denizens of the East. After a long and fierce period
of fighting, Amoraunt is stricken by a great thirst and offers Guy
the following bargain:


Sir Amoraunt withdrough him
With loureand chere (leering cheer) wroth and grim,
For the blod of him was lete (the blood of him was let, ie lost),
That drink he most other his liif forgon (he must drink, or his life is forgone)
So strong thrust (thirst) yede him opon
So michel was his hete (so oppressive was his heat).
"Fourti batayls ichave overcome
Ac fond Y never er moder sone
That me so sore gan bete.
Tel me," he seyd, "what artow?
Felt Y never man ar now
That gaf dintes so grete.
 
Ac lete me drink a litel wi3t
For þi lordes loue ful of mi3t
Þat þou louest wiþ wille,
& y þe hot bi mi lay,
3if þou haue ani þrest to-day,
Þou shalt drink al þi fille.
(Guy of Warwick, 114: 7 – 12).


Oh, let me drink a little, wight,
for thy lord is full of might,
that you lowest with will...
and if thee hot be down to lay,
if thou hast any thirst today,
thou shalt drink thy fill.

Guy, constrained by the chivalric code of honour, allows his opponent the
time to refresh himself, and when Amoraunt has done so, their battle
resumes. However, when in turn Guy requires water, Amoraunt reneges on
his promise and replaces it with a conditional one: he will allow his
opponent to drink only once he has revealed his name to him. Sorely
oppressed by both the heat and his thirst, Guy declares his name and requests
once more that the Moor allow him to drink. Amoraunt, upon discovering
that his foe is none other than the hated Guy, again refuses to allow his
adversary to slake his thirst, and attacks him in the water when Guy attempts
to drink without leave. The untrustworthy nature of the Saracen comes to the
fore once more in the unequal exchange of drinks, and Guy’s condemnation
of Amoraunt seems to characterize all those Saracens with whom he has
experience:

‘Amoraunt,’ þan seyd Gij,
‘Þou art ful fals, sikerly,
& ful-filt of tresoun.
No more wil y trust to þe
For no bihest þou hotest me:
Þou art a fals glotoun.’
(Guy of Warwick, 130: 7 – 12).

Fals is one of the most damning condemnations used by Guy within the
poem. Of the nine occurrences within the poem, eight are used to describe
Guy’s traitorous enemies, and it is fitting that Amoraunt’s double falsehood
receives two of these.
Tout au long de son parcours à travers l’Asie Mineure, l’Égypte, la Perse ou l’Inde, Alexandre est mû par un désir immodéré de conquêtes. Il ambitionne d’explorer et de conquérir la totalité des terres connues. Il repousse même les limites de celles-ci lorsqu’il franchit les bornes d’Hercule ou se rend aux portes du paradis terrestre. Son ambition, jugée sévèrement par les moralistes, porte une ombre sur sa renommée, faisant de lui l’incarnation de l’hybris. La démesure du conquérant a pu aisément être associée à l’intempérance et a sûrement contribué à l’accuser d’ivrognerie. Cette mauvaise réputation a été véhiculée notamment par Arrien et Plutarque. Au Moyen Âge, on la retrouve sous la plume de Gautier de Châtillon. La soif permanente d’Alexandre, soif qui s’avèrera mortelle lorsqu’il boira le vin empoisonné préparé par Antipater, est aussi la métaphore du désir de conquête et de pouvoir qui l’anime. Dans le Roman d’Alexandre d’Alexandre de Paris, le héros est continuellement assoiffé pendant sa traversée des déserts arides. À la recherche d’eau douce, il a les plus grandes difficultés à étancher la soif qui le tourmente ; le point d’eau qu’il finit par trouver sera infesté de redoutables hippopotames (III, laisses 59-61), ou cerné de bêtes sauvages (III, laisses 73-86), ou l’eau n’en sera pas potable :
Dementres que chascuns de herbregier s’argüe,
Descent li maines rois de sa mule crenue,
Il s’est agenoilliés desor l’erbe menue
Por estaindre sa soif qu’il a si grant eüe.
Plus iert amere l’eaue, quant li rois l’ot beüe,
Que suie ne fauterne n’aluisne ne ceüe.
Tel angoisse ot li rois tous li cors li tressue
Et voit que sans travail n’en bevroit beste mue,
Si l’a a toute l’ost v[e]ee et deffendue.
(Alexandre de Paris, Le Roman d’Alexandre, III, v. 1068-1076)
6L’eau amère dont doit se contenter le Macédonien est comparée à la suie, l’aristoloche, l’absinthe ou la ciguë, substances amères et surtout toxiques. Le poison devient le châtiment métaphorique de la convoitise, vice qui entache la renommée d’Alexandre dans la littérature médiévale. Dans la Prise de Defur, l’interpolateur retravaille ce thème. En effet, dans cet épisode écrit au XIIIe siècle pour être inséré dans la trame de l’œuvre d’Alexandre de Paris, Alexandre est présenté comme un conquérant insatiable ; sa démesure est à plusieurs reprises condamnée, notamment par le biais de la parabole de l’œil humain (laisses 57-58).
Assoiffés, ils arrivent au bord de la rivière Carengene, mais ne peuvent que constater la toxicité de l’eau : « Tant iert sure et amere et de mauvais pourtrait/Onques beste ne hons n’en pot boire un seul trait. » (La Prise de Defur, v. 1321-1322). Une autre mésaventure particulièrement édifiante arrive peu après à Alexandre. Toujours à la recherche d’eau douce, Alexandre rencontre un vieux paysan et se fait passer auprès de lui pour un simple soldat. L’homme indique à la troupe qui accompagne le Macédonien la direction de la rivière Sapïence mais la met en garde : cette rivière possède des pouvoirs merveilleux ; ne peuvent y boire que les hommes vertueux ; elle devient en effet délétère pour les « couvoiteus », les « escars » et les « traïtres prouvés » (v. 1362). Tholomer et les deux hommes qui l’accompagnent préfèrent rebrousser chemin quand Alexandre est bien décidé à boire de l’eau. Il reste donc auprès du paysan et fait la preuve, lors de la conversation qui s’engage, de sa grande convoitise. Le vieil homme le rabroue violemment : « Tais toi ! dans couvoiteus, parlés as folement,/Ne gousteras de l’iaue, retourne isnelement. » (La Prise de Defur,v. 1458-1459). Malgré cette admonestation, Alexandre se dirige vers la rivière, mais l’eau limpide se change immédiatement en liquide putride. Les miasmes qui s’en dégagent lui soulèvent le cœur et obscurcissent sa vue :
Quant li rois vint a l’iaue, qui molt fu bele et gente
Et clere comme argens, lor devint rovelente;
Uns flairs en issi fors qui le cuer li adente,
Le veüe li trouble et cuevre et varïente;
Bien set se l’os i vient livrés est a tourmente.
(La Prise de Defur, v. 1463-1467)
La convoitise d’Alexandre est donc punie dans la Prise de Defur par une menace d’empoisonnement. L’eau devenue « pire de touscin » (v. 1480) constitue le comparant récurrent de son ambition coupable. Dans le Voyage au Paradis terrestre, la même métaphore est employée par Aristote dans une leçon qu’il destine au jeune roi : « Convoitise est el mont molt male enerbeüre,/Avarisce est sa mere, li une et l’autre est sure. » (Le Voyage d’Alexandre au paradis terrestre, v. 251-252).
Au début du XIVe siècle, l’évocation de l’empoisonnement d’Alexandre encadre la narration des Vœux du paon qui commence et s’achève sur une déploration de la mort annoncée du Macédonien ; le narrateur impute très clairement cette fin inéluctable à la convoitise du héros.

La vulnérabilité du roi

Alexandre, qui est parvenu à repousser les limites de son empire au-delà des bornes du monde connu, qui a soumis les potentats de la Perse et de l’Inde, succombe à une gorgée de vin. Ce paradoxe est souligné par cette réflexion ironique de Gautier de Châtillon : Crescit auara sitis iuueni, sed potio tantam/Comprimet una sitim (Gauthier de Châtillon, Alexandréide, X, v. 200-201) (« La soif avide du jeune homme croît, mais une seule gorgée étanchera si grande soif »). Contenter sa soif, mettre fin à sa quête de pouvoir correspondent pour le héros à une condamnation à mort. Cette caractéristique du destin d’Alexandre est illustrée sur le mode métaphorique dans un épisode du Roman d’Alexandre d’Alexandre de Paris qui relate comment les Grecs parviennent à tuer le Dentirant, ce monstre du désert indien, venu s’abreuver au bord de l’étang où l’armée d’Alexandre a dressé son camp. Cette créature menaçante résiste aussi bien aux coups d’épée, de lance et de hache qu’aux jets de flèches dont elle est criblée. Alexandre conseille alors à ses hommes de la laisser boire. De fait, une fois désaltérée, la bête devient vulnérable et succombe sous les coups (Le Roman d’Alexandre,III, laisses 79-82). Alexandre mourra de la même façon quand il sera repu de conquêtes et se sera désaltéré à la coupe des traîtres. Le monstre redoutable, le Dentirant – comment ne pas entendre derrière ce mot celui de tyran ? – est en quelque sorte un double métaphorique et inquiétant du roi omnipotent, qui, comme le dit l’auteur du Voyage d’Alexandre au paradis terrestre par un raccourci saisissant, est « de la mort abevrez » (v. 403).
Le caractère dérisoire de l’instrument responsable de la mort du Macédonien est renforcé par Alexandre de Paris qui, reprenant un élément du récit du Pseudo-Callisthène, précise que c’est une plume, arme bien inoffensive a priori, qui achève le roi. En effet, après avoir bu le vin empoisonné et ressenti les premiers malaises, Alexandre tente de se faire vomir à l’aide d’une plume :
Puis sailli de la table, la coupe a jus getee,
Por ce que vomir vaut une plume a rovee.
Antipater li fel l’en a une aprestee
Q’il ot molt coiement sous son mantel botee,
Et estoit de venim entoschie et louee.
Il a prise la plume, ne l’a pas esgardee,
Si l’a isnelement en sa bouche boutee ;
Li deerains venins li a la mort donee.
Tuit li menbre li falent, la poitrine a enflee.
(Alexandre de Paris, Le Roman d’Alexandre, IV, v. 159-167)
La plume a été au préalable imbibée de poison par Antipater. En l’introduisant dans sa bouche, Alexandre, au lieu de soulager son mal, ne fait que l’aggraver. Alexandre meurt en dilatant sa poitrine. Le terme « enfler », du latin inflare « souffler dans », peut certes décrire le gonflement dû à l’intoxication mais aussi suggérer le dernier souffle du mourant. N’est-il dès lors pas possible de rapprocher cette mort du héros de celle de Roland qui expire dans un ultime et terrible souffle ? Alexandre est un personnage profondément ambivalent. La soif qui le caractérise peut conduire à diverses interprétations. Symbole du désir de conquête du roi, elle permet aussi d’assimiler ce dernier aux héros, tel le martyr de Roncevaux ou celui d’Archamp qui, imitant la passion du Christ, meurt victime de sa soif (Jean, 19, 18).
Sur ce motif de la soif du héros voir J. H. Grisward, « Les morts de Roland », Mélanges René Louis, Saint-Père-sous-Velay, 1982, p. 417-427.



ROMAN DE LA ROSE - NARCISSE

Ceste priere fu resnable,
et por ce la fist Dex estable ;
que Narcisus par aventure
a la fontaine clere et pure
se vint soz le pin ombroier
un jor qu'il venoit de chacier,
qu'il avoit soffert grant traval
de corre et amont et aval,
tant qu'il ot soif por l'aspreté
dou chaut et por la lasseté
qui li ot tolue l'alaine.
Et quant il vint a la fontaine
que li pins de ses rains covroit,
ilec pensa que il bevroit.
Sus la fontaine toz adenz
se mist lors por boivre dedenz,
si vit en l'eve clerc et nete
son vis, son nés et sa bouchete ;
et cil maintenant s'esbahi,
car ses ombres l'avoit traï,
qu'il cuida voair la figure
d'un esfant bel a desmesure.
Lors se sot bien Amors venchier
dou grant orguil et dou dangier
que Narcisus li ot mené.

Bien li fu lors guerredoné,
qu'il musa tant en la fontaine
qu'il ama son ombre demainne,
si en fu morz a la parclouse,
c'est la some de ceste chose.
Car quant il vit qu'il ne porroit
acomplir ce qu'il desiroit
et qu'il estoit si pris par fort
qu'il ne porroit avoir confort
en nule fin ne en nul sen,
il perdi d'ire tot le sen
et fu mon en poi de termine.
Ensi si out de la meschine
qu'il avoit devant escondite
son guerredon et sa merite.


A sa prière raisonnable,
Dieu sut se montrer favorable
Et voulut que Narcisse un jour
S'en vint justement, de retour
De la chasse, vers cette source,
Fatigué d'une longue course,
Chercher l'ombre sous le grand pin.
Par monts, par vaux, dès le matin,
Il courait le bois et la plaine ;
Exténué, tout hors d'haleine,
Altéré par l'âpre chaleur,
Il vit sous l'arbre protecteur
La source vive et transparente.
Pour étancher sa soif ardente
Et tremper ses lèvres dans l'eau,
Il se pencha sur le ruisseau.
Quant il vit dans l'eau claire et nette
Son front, son nez, et sa bouchette,
Il resta soudain ébahi,
Car son ombre l'avait trahi
En lui faisant voir la figure
D'une enfant belle sans mesure.
Pour punir Narcisse et le deuil
Qu'il avait fait et son orgueil,
Amour alors tint sa vengeance
Et lui donna sa récompense.

Au bord de l'eau Narcisse heureux
Resta de son ombre amoureux,
Et de sa mort ce fut la cause.
Voici le détail de la chose :
Car lorsqu'il vit qu'il ne pourrait
Accomplir ce qu'il désirait,
Lorsqu'il comprit à sa souffrance
Qu'il n'aurait jamais jouissance
En nul sens, en nulle façon,
Il perdit d'ire la raison
Et de mourir ne larda guère.


Le Narcisse de notre tapisserie a-t-il découvert sa différence et sa supériorité ?
Mais il a bien souffert, il a grande fatigue et grande soif :
un jor qu'il venoit de chacier,
qu'il avoit soffert grant traval
de corre et amont et aval,
tant qu'il ot soif por l'aspreté
dou chaut et por la lasseté
qui li ot tolue l'alaine.
Et quant il vint a la fontaine
que li pins de ses rains covroit,
ilec pensa que il bevroit.
Ainsi, pouvons-nous penser, il a fait preuve de virilité, de courage. C'est un preux qui a su, dans l'inter-texte, manier l'épée, symbole phallique, qu'il porte au côté droit. A moins qu'il n'ait délégué cette puissance non encore conquise à son faucon et à ses chiens qui tuent à sa place.
Peut-être en est-il de cette quête de puissance musculaire comme il en est de la quête amoureuse où il n'a pas encore prouvé sa toute puissance, sauf à le considérer responsable de la mort d'Echo… et de la sienne qui l'attend à l'ombre du pin. Le royaume des ombres… Né de la nymphe azurée, la naïade Liriopé et du dieu-fleuve, Céphise, Narcisse ne pouvait que regagner l'eau en ultime demeure. 

Les Métamorphoses d'Ovide
3, 413-503

Le Roman de la Rose
vv. 1523-1563

L'épisode " chasse " est conservée : épuisement, chaleur, soif,
source (libre ou canalisée dans une fontaine)

Ici l'enfant, épuisé par une chasse animée sous la chaleur,
se laisse tomber
, séduit par l'aspect du site et par la source,
et tandis qu'il désire apaiser sa soif, une autre soif grandit en lui :
que Narcisus par aventure
a la fontaine clere et pure
se vint soz le pin ombroier
un jor qu'il venoit de chacier,
qu'il avoit soffert grant traval
de corre et amont et aval,
tant qu'il ot soif por l'aspreté
dou chaut
et por la lasseté
qui li ot tolue l'alaine.
Et quant il vint a la fontaine
que li pins de ses rains covroit,
ilec pensa que il bevroit.
Sus la fontaine toz adenz
se mist lors por boivre dedenz,

 



Cependant, alors qu’il a ainsi détourné et banalisé le mythe et fait de Narcisse un « essample » de la puissance de l’amour à laquelle chaque être doit se soumettre sous peine de mort, l’auteur du Lai est resté beaucoup plus proche d’Ovide dans la description qu’il donne de l’arrivée du héros à la « fontaine » et de la fontaine elle-même. Il a ainsi fixé pour des générations d’écrivains les grandes lignes du scénario « arrivée au bord de la fontaine » et de la description du lieu. Comme point de départ, la chasse d’un cerf qui n’est pas encore blanc, mais qui trompe tout autant les efforts du chasseur ; la soif qui brûle le héros, à l’heure fatidique de midi ; la découverte d’une eau claire, douce et bonne à boire ; le lieu propice, aménagé par l’homme, la margelle de marbre se substituant à la source naturelle du poète latin ; l’herbe drue qui invite à s’allonger ; l’arbre pour attacher le cheval. Sont ici réunis, pour la première fois exprimés en langue française, tous les traits et les attraits du lieu fontaine, qui pourra aussi bien se transformer en lieu mortifère qu’en lieu érotisé de la rencontre avec la fée, de la plainte amoureuse, de l’invention poétique. Les exemples dans la littérature ultérieure sont innombrables. On se contentera de citer en écho immédiat quelques vers du Roman de Troie, texte à peu près contemporain, qui ouvre lui aussi le récit mythique du Jugement de Pâris sur le motif de la chasse interrompue, de la chaleur extrême, de l’absence de vent (trait repris à Ovide), de l’arrivée du chasseur au bord d’une fontaine où personne, jamais, ne s’est abreuvée, le sommeil de Pâris, propice à l’apparition des déesses, se substituant alors à la sidération mortifère de Narcisse.

L’autrier, es kalendes de mai
Chacöe en Ide la menor
Un cerf, ce m’est vis, correor.
Le jor le chacierent mi chien ;
Assez corui, ainc n’en pris rien.
Mout fist grant chaut d’estrange guise,
Ne venta gaires le jor bise.
Mes veneors e toz mes chiens
Perdi el val de Citariens.
Lez la funtaine ou riens n’abeivre,
De desoz l’onbre d’un geneivre
M’estut dormir, nel poi müer. (vv. 3860-3871)

7On retiendra de cette première série de textes deux éléments : l’auteur du Lai de Narcisse n’a pas conservé l’absence de vent, qui explique chez Ovide la durable immobilité de l’eau, de l’image qu’elle reflète sans trouble.

Si la feuille éperdue effleure la napée,
Elle suffit à rompre un univers dormant…

8Le choix du récit médiéval est en effet d’en finir avec l’enchantement de Narcisse, de brouiller la surface immobile de la fontaine –c’est là le rôle de Dané- pour détourner le jeune homme de la contemplation de soi. Il est également remarquable que dans ces deux textes le lieu fontaine tisse un premier écho entre Narcisse et Pâris, devient le lieu où peuvent aussi bien s’accomplir un destin de mort, dans le refus de l’aventure amoureuse, que le choix de Vénus, la révélation de la puissance vitale de l’amour.

Il a tôt fait de renvoyer aux oubliettes de la mythologie le drame de Narcisse et de se mirer dans l’eau de la fontaine pour y découvrir l’objet de sa quête d’amour. Par la grâce du rêve, la fontaine, il est vrai, a été le lieu, du texte latin au texte médiéval, d’une métamorphose inattendue. Lieu de mort dans le discours « ovidien » du narrateur, qui s’est bien gardé de rappeler la métamorphose du corps en narcisse, elle est devenue à l’approche du rêveur un lieu de vie, sous le double signe, mais n’est-ce pas le même ?, d’Amour et de Nature qui a mis tout son art à la créer (vv. 1431-1432). L’eau immobile « court » désormais, coule à grands flots, toujours fresche et novele. Grâce à elle, l’herbe pousse en toutes saisons, toujours épaisse et drue. A l’unique reflet de Narcisse se substitue la vision du buisson de roses et de l’estre d’un vergier dont lecteur et rêveur connaissent déjà la luxuriance, la fertilité et l’abondance des ressources érotiques. A la contemplation de l’ombre se substitue le regard orienté vers l’autre d’un jeune homme éperdu, immédiatement pénétré jusqu’au fond du cœur par la douce saveur des roses. Le narrateur sans doute annonce aussitôt l’échec subi dans la « réalité » (vv. 1606-1612)et le caractère déceptif de ce nouveau miroir. Du moins le rêveur a-t-il tenté l’aventure amoureuse, pris le risque de traverser le miroir périlleux. Désormais, en l’effacement conscient mais provisoire de l’histoire de Narcisse, c’est à la fontaine où le rêveur se garde bien d’apaiser sa soif que se noue le destin, la rage d’aimer.


Benoît de Sainte-Maure, Le Roman de Troie, éd. bilingue (extraits) par E. Baumgartner et F. Vielliard, Paris, Le livre de poche, Lettres gothiques, 1998. Benoît unit ici des passages du récit ovidien sur Narcisse (la chasse, la soif) à une description de la « fontaine » tirée de l’Héroïde XVI, dans laquelle Pâris, rappelons-le, relate à Hélène la scène du jugement.
·
"La napée": Paul Valéry, Fragments du Narcisse.


D’autres auteurs, tout en gardant le cadre de Chrétien, changent l’action et sa motivation. Au geste magique se substitue alors l’action naturelle de boire, boire parce que l’on a soif, après une longue chevauchée, par exemple. Répandre de l’eau n’est plus un geste volontaire, premier, défi aux divinités des fontaines, mais un geste second, qui ne se produit, quand il a lieu, que par inadvertance. Rationalisation donc et surtout entrée en scène du désir qui commence à se cristalliser autour d’un motif qui deviendra un emblème: «Je meurs de soif auprès de la fontaine».

Il en va ainsi dans un roman en vers du XIII siècle: Richard le Beau. Richard meurt de soif au sens littéral. Il arrive à une fontaine où se retrouvent tous les éléments mis en circulation par Chrétien de Troyes:
Dessour la fontainne ot un marbre
Et par deseure ot un biel arbre,
Et a chel arbre ert atachiés
Uns bachinés d’or entailliés
A une si bielle caÿne
Qu’elle vaut d’argent mine plainne. (vv. 937-942)
(A côté de la fontaine, il y avait une pierre de marbre et au dessus un bel
arbre. A cet arbre, un bassin d’or ciselé était attaché par une chaîne si belle qu’elle valait bien une mine d’argent.)
Se précipitant pour y boire, il fait sonner la chaînette du bassin, ce qui
déclenche, non une tempête, mais l’apparition d’un chevalier, gardien de la fontaine, qui sort d’une petite hutte et interdit de boire sans son assentiment. Par sa victoire sur ce chevalier, Richard lève l’interdit de la fontaine. Il en tire une sentence morale: «car je te di tout entresait / Que quant Diex volt les aighes faire, / Si les fist pour a cascun plaire, / Que communes devoient iestre; / Ensi le firent nostre anchiestre (vv. 1256-1262) (Je te dis en effet sans ambages que quand Dieu voulut
créer les eaux, il les fit pour la jouissance de chacun car elles doivent être à tous. C’est ainsi qu’en usèrent nos ancêtres.)
Ce texte s’en tient au désir physique de boire, besoin qui a été longuement expliqué: le héros a marché à pied pour se réchauffer et est assoiffé. L’aventure n’est pas mise en rapport avec la rencontre d’une dame à la fontaine.
D’autres auteurs croisent le thème de la soif, du désir sous-jacent, et celui de la rencontre. Dans Le Roman de Mélusine
de Jean d’Arras, si l’on reste dans le domaine narratif, la rencontre des héros et de leur future femme se fait à la fontaine, autour du motif de la soif. A la première génération, le roi Elinas se trouve ainsi en
présence de la fée Présine:
«Et ot lors si grant soif que, sans adviz, ne sans mesure, vint sur la fontaine et print le bacin qui y pendoit a une grant chayenne, si puisa de l’eaue et but. Et lors regarda la dame...» (p. 122). (Et il avait une soif si grande que, de manière irréfléchie et inconsidérée, il vint auprès de la fontaine, prit le bassin qui pendait à une grande chaîne, puisa de l’eau et but. Il regarda alors la dame.)
Pas de rituel météorologique mais une rencontre amoureuse. À la seconde génération, Raymondin, après le meurtre accidentel de son oncle, arrive à une fontaine qui porte un nom, c’est la Fontaine de Soif
(p. 158). C’est une fontaine faee, enchantée, dont le nom cristallise l’histoire et les pouvoirs. Il y trouve trois damesdont l’une est Mélusine. La littérature informe la topographie, la soif est liée à l’amour.  Un traitement entièrement allégorique du thème est celui que propose Watriquet de Couvin dans son Dit de la fontaine d’Amours. Un matin de prin-temps, le poète entre dans un verger et trouve «la plus bele fontaine» (v. 43) que l’on puisse décrire: «Toute estoit d’or entregetée / Et la greve au fons argentée, / Qui moult estoit melodieuse» (vv. 49-51) (Très mélodieuse, elle était toute veinée d’or et le sable au fond argenté). Elle appartient à Vénus qui l’a «avironnée d’une soif qui iert Esperance apelée» (vv. 63-64). Dans le Roman de la Rose, c’est «Cupido, li filz Venus» qui a semé «d’Amors la graine / Qui toute acuevre la fontaine» (vv. 1586-1587). La fontaine de Watriquet a trois bassins, Jonesce, Proesce et Largesce qu’attachent trois chaînes: Vaillance, Cuidier (Pensée), Courtoisie. La fontaine a trois gardiens: Celer (Discrétion), Loiauté et Sens, et les bassins eux-mêmes trois autres gardiens: Bonne Volentez, Avis et Plenté (Abondance). Watriquet de Couvin croise la description de Chrétien de Troyes, avec ses éléments caractéristiques —bassins, chaînes— à la vision du Roman de la Rose. 
On y trouve Vénus et le dieu Amour/Cupidon comme chez Guillaume de Lorris, et une insistance sur l’élément trinitaire de la fontaine en écho à Jean de Meun. L’analyse de Watriquet, qui détaille les éléments constitutifs de la fontaine, est psychologique et morale. Mais elle n’est qu’une entrée en texte pour le poète. Le narrateur boit de l’eau de cette fontaine qui l’enivre. Il s’endort et rêve qu’il est transporté à la cour d’amour. Le motif joue le rôle qui devient le sien, celui d’une mémoire intertextuelle.
 BOIRE OU NE PAS BOIRE À LA FONTAINE
 Guillaume de Machaut au XIV siècle renouvelle le motif de la fontaine, motif qu’il connaît très bien. Il joue de la reprise dans Le dit dou Lyon 12 , dont le titre fait écho au Chevalier au Lion (Yvain) de Chrétien de Troyes. La fontaine intervient au début du récit. Elle se trouve dans un verger protégé par une rivière qui l’enserre. Lion et poète, l’un étant le double de l’autre, boivent au ruisseau qui sort de la fontaine, «un ruisselet / Qui descendait d’une fontainne» (vv. 438-439): «Mais li lions a longue alainne / En lapa et en but assez. / Et j’aussi qui fu tous lassez / En bu, car mestier en avoie. (vv. 440-443) (Mais le lion à longues goulées en lapa et en but beaucoup et moi aussi, qui étais très fatigué, j’en bus car j’en avais besoin.) Il n’est plus question de bassin, de chaîne. Lion et poète se désaltèrent en buvant directement au ruisseau 13 . La fontaine est «bele et gente» (v. 447) (belle et noble). A côté d’elle, une tente, et sur un tapis posé entre la fontaine et la tente, une dame. Le tapis est donné comme une «uevre sauvage, / Fait a la guise de Cartage» (vv. 456-457) (une œuvre étrangère faite à la mode de Carthage). Un déplacement s’est opéré, en termes de création artistique, de la fontaine au tapis. Le scénario est celui de la rencontre, et le schéma mixte croise fontaine amoureuse et fontaine aventureuse. 
Dans Le Remede de Fortune14 en revanche, Guillaume de Machaut inverse le motif de la rencontre à la fontaine. Le jeune poète a fui sa dame auquel il n’osait, par timidité, révéler qu’il était l’auteur du lay où il déclarait son amour. Il entre dans le Parc de Hedin (v. 786), parc en Artois, fréquenté par les rois, célèbre à l’époque de Machaut pour ses artifices et ses jeux hydrauliques, jeux d’eaux coquins. Machaut joue sans doute sur la prononciation semblable au XIV siècle de Hedin et de Eden. Il arrive à une fontaine «moult clere et moult bele» (v. 836), simplement mentionnée 15 , qui devient le lieu de la composition de sa complainte de Fortune. Ce n’est qu’ensuite que se présente une dame allégorique: Espérance. La réflexion de Guillaume de Machaut sur le sens de la fontaine culmine dans La Fontaine amoureuse16 qui l’inscrit en son titre et au centre exact de l’œuvre, au vers 1413 d’un texte qui en comporte 2848. L’entrée différée au verger signe une réflexion sur l’amour d’un narrateur vieillissant —si le poète est bien né en 1300, il a aux alentours de soixante ans quand il écrit La Fontaine amoureuse. Ni le poète, ni le prince, déjà amoureux, ne boiront de l’eau de la fontaine. Le titre, en ce qui les concerne, est déceptif. Le prince précise même, désabusé, que «jamais n’en buveroit, / Car il en avoit tant beü / Qu’il s’en tenoit pour deceü» (vv. 1436-1438) (il n’en boirait jamais plus car il en avait tant bu qu’il se considérait comme berné). Le poète joue avec ce refus. Alors qu’au réveil du songe, le prince se lave visage et mains au ruisselet de la fontaine (vv. 2530-2531), le poète fait de même, mais en précisant bien, de manière amusée, qu’il se garde d’avaler une goutte de cette eau (vv. 2533-2536). Déni de l’amour-philtre et de la tradition des Tristan. Ni le poète ni le prince ne veulent boire leur mort. La fontaine de Guillaume de Machaut dans ce texte est une œuvre d’art. Elle a été sculptée par Pygmalion (v. 1397) à partir de matériaux fournis par Jupiter et Vénus: l’or (v. 1394) pour Jupiter, le marbre et l’ivoire (v. 1395) pour Vénus, conjonction du masculin et du féminin, nécessaire à la création.